7 BENEFICIOS DE TENER UN PROYECTO DE VIDA CRISTIANA

Actualizado: feb 15

“El hombre proyecta su camino, el Señor dirige sus pasos”

Proverbios 16,9



Los beneficios que ahora os comparto son, evidentemente, pensando en un proyecto de vida cristiana. Un proyecto, y más un proyecto de vida, los cristianos no lo podemos pretender hacer al margen de Dios. Jesucristo no puede ser un invitado de piedra en todo esto. A Él no le puedo dar el documento acabado para que me lo firme.

Por esta razón, el proyecto de vida cristiano debe ser el Proyecto de Vida de Jesucristo, quien lo vivió de forma consciente y libre. Él vivió para hacer la voluntad del Padre.


Os digo 7 beneficios de tener un proyecto de vida.


Primero, nos ayuda a vivirnos en verdad. Cuando uno se dispone a tener un proyecto de vida tiene una tentación, la de engañarse. Decía Santa Teresa de Ávila que es necesario “andar en verdad”. Pues eso.

Para que algo vaya bien, es importante que empiece bien. Hay un binomio innegociable: la verdad y la sinceridad. A la hora de hacer un proyecto personal de vida, necesitamos material de calidad, suelo firme.


Segundo, priorizamos lo que de verdad importa. Para unos, su proyecto de vida puede basarse en el “disfrute personal"; para otros, en "trabajar cada vez más”, o en "tener dinero, fama o poder"; incluso algunos lo centran en "ser mejor persona" o en "ser felices y hacer felices a los demás". Si somos sinceros con nosotros mismos, nos costará, pero descubriremos cosas que nos importan y que, en verdad, no nos aportan. Habrá que dejarlas a un lado.


Tercero, unimos la fe y la vida. Nosotros, cristianos, trabajamos con proyectos. Nuestras peregrinaciones tienen un itinerario, nuestras acciones se encauzan a través de un Plan Pastoral, nuestras parroquias intentan perseguir objetivos y prevén medios para ello. Pero, más allá de estos proyectos colectivos, debemos marcarnos un proyecto de vida cristiano de carácter personal si no queremos vivir una fe infantil, aprendida, heredada, no comprometida, a la contra o en función de los deseos y apetencias del momento. Ese proyecto ha de unir nuestra fe con nuestra vida, lo espiritual con lo material, el corazón y el alma: aquello en lo que creemos debe guiar nuestras acciones, nuestras obras, nuestros pensamientos, nuestras actitudes.


Cuarto, da mucha paz y alegría. Recuerdo una máxima del P. Morales, jesuíta, de su libro Pensamientos, que dice “domínate y estarás alegre”. Ciertamente, tener un plan personal, un proyecto de vida, no deja de ser un dominarse, un ordenarse, un encauzar la vida. Pero lejos de producir tristeza, genera alegría. Hacer la voluntad de Dios da paz, y la paz nos da alegría.


Quinto, nos ilusiona. Muchas veces vemos la vida como un camino y a la persona como un caminante. Pues bien, siendo esto así, resulta fundamental para todo buen caminante saber a dónde quiere llegar; para lo cual debe saber de dónde parte y a qué altura del camino se encuentra. A tal fin elabora su proyecto: se organiza, hace los preparativos, busca las direcciones, prepara los medios, determina los ritmos de marcha... Todo ello en función de la meta que se quiera conseguir. Y, como nos pasa a todos cuando emprendemos una excursión o un camino, la hacemos cargados de ilusión y ganas. El caso es ponerse en camino, y con una meta.


Sexto, activa todas las áreas de nuestra vida. La importancia de tener conscientemente un proyecto de vida radica en que, si está bien orientado, potenciará toda tu vida y redundará en una mayor satisfacción humana. Lo contrario implica caminar sin rumbo fijo, corriendo el riesgo del desequilibrio, de la fragmentación de la vida, de vivir a ciclos.


Séptimo, nos focaliza. El hecho de tener claro lo que debe llenar nuestros días y nuestras horas, a qué dedicar nuestra atención y nuestros esfuerzos, nos centra. Es necesario evitar la dispersión y buscar la concentración. De hecho, es como clavar un clavo en una madera. Te centras en darle con el martillo al clavo hasta conseguir que entre en la madera. Cuando nos focalizamos, es más fácil que nos salga bien lo que pretendemos (pero que sea voluntad de Dios :).


Leído este escrito y el anterior, puede que te preguntes: ¿Y cómo se hace esto? ¿Cómo elaborar un plan personal de vida cristiana? Esto es relativamente fácil, pero se tiene que explicar con calma. Si de verdad te interesa, me ofrezco para explicarlo. Mandas un correo electrónico a: santsadurni534@bisbatdeterrassa.org y ya me pondré en contacto contigo.


Si te gustaría tener tu proyecto personal, adelante, ánimo, merece la pena. Y si quieres, en concreto, que sea un Proyecto Personal de Vida Cristiana, ya verás cómo sonará, será como una hermosa melodía.

Para acabar, esta semana te propongo participar de la celebración del Miércoles de Ceniza, que es este miércoles 17 de febrero. En tu parroquia y con tu comunidad, si puedes; y, si no, en alguna iglesia. Total, todas son nuestra casa...

Pa’lante que empieza la Cuaresmaaaaa...

¡Ánimo a todos!

Feliz semana y que Dios te siga bendiciendo. :)

P. D.: Si te ha gustado el texto, dale al corazón que hay abajo a la derecha.


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